La obra de José María Narváez y Gervete,

primer geógrafo y cartógrafo del estado libre de Jalisco (1767-1840)

 

The work of José María Narváez y Gervete. First geographer and cartographer of the free state of Jalisco (1767-1840)

 

María del Carmen Rivas Celis1

carmen_geografo@yahoo.com.mx

Hirineo Martínez Barragán2

hirineom@cepe.udg.mx

Resumen

El trabajo muestra la contribución más trascendente de la obra del navegante español José María Narváez y Gervete en su quehacer de documentar y comunicar la geografía de Jalisco durante las primeras dos décadas de vida independiente. Con su obra se generó el primer imaginario geográfico de la entidad, el cual perduró hasta la década de 1880. Fue autor del primer mapa de Jalisco, el cual destaca por los detalles y la precisión con que fue elaborado; otros aspectos relevantes de su obra son los estudios y proyectos realizados durante los primeros años del siglo xix con la intención de sustituir por otro el puerto de San Blas (Santiago, Navidad, Chamela, Bahía de Banderas, entre otros sitios). Ya como navegante maduro, muchas de sus exploraciones y estudios los tradujo en planos, cartas y mapas que aún se pueden consultar y que son testimonio de su capacidad y destreza como geógrafo y cartógrafo. Otra arista quizá menos trascendente fue su labor política durante el gobierno de transición “español-mexicano”.

 

Palabras clave: territorio, cartografía, navegante, cartógrafo, mapa, plano, geógrafo.

 

Abstract

This essay shows the most far-reaching contribution of the work of the Spanish navigator, José Ma. Narvaez y Gervete, in his task of documenting and communicating the geography of Jalisco during its first two decades of independent life. His work generated the first geographic image of the entity, and this lasted until the 1880s. He produced the first map of Jalisco which stands out because of the detail and precision with which it was produced. Other relevant aspects of his work are the studies and projects realized during the first years of the 19th century with the objective of substituting for another, the port of San Blas (Santiago, Navidad, Chamela, and Bahia de Banderas, among others). As a mature navigator, many of his explorations and studies were transformed into plans, charts and maps which can still be consulted and which are testimony to his capacity and skill as a geographer and map-maker. Another area perhaps less far-reaching was his political work during the transitional Spanish-Mexican government.

Key words: territory, map-making, navigation, map-maker, map, plan, geographer.

Presentación

 

Todos los individuos, a título personal o de manera colectiva, independientemente de la época histórica en que vivan, el lugar que habiten y su cultura, practican en mayor o menor medida los actos de explorar, documentar, representar, significar, apropiar y demarcar territorios, como una acción inherente a la condición humana.3 Algunos dejan profunda huella, como es el caso de José María Narváez,4 a quien se puede catalogar como explorador, geógrafo y cartógrafo, porque la mayor parte de su vida la dedicó a navegar y por ende a explorar, pero también a documentar la geografía, significar los lugares y representar los territorios mediante planos y mapas, apoyados a veces por descripciones y explicaciones de lugares específicos. Este texto procura rescatar y difundir su quehacer de explorador y geógrafo, pero sobre todo su contribución al conocimiento y la representación del territorio de Jalisco en su etapa primigenia. El mapa, importante medio de comunicación y de representación territorial comúnmente empleado por los geógrafos y otros científicos para representar, apropiarse y legitimar territorios, fue bien empleado y aprovechado por Narváez.5

El mapa tiene un origen remoto; se sabe que Anaximandro hizo uno en el siglo vi a.C., y Eratóstenes, tres siglos después, elaboró el primero con coordenadas. Semejantes a la escritura o a las viejas armas de guerra, los mapas surgieron en distintos lugares y épocas por la necesidad de tener conocimiento y control del territorio, así como de plasmar la realidad espacial de cada sociedad. Mediante mapas terrestres o cartas marítimas el hombre ha tratado de sujetar y de hacer propios los terrenos y aguas conocidos y desconocidos para una mejor exposición y apropiación de ellos; “sobre el mapa deben ser llevadas todas las informaciones necesarias para elaboración de las tácticas y de las estrategias”.6

La cartografía, como ciencia encargada de confeccionar mapas, ha tenido un protagonismo distinto según la época que represente y el lugar donde se desarrolla, así como dependiendo de las técnicas empleadas. Así, se formaron escuelas y se distinguieron personajes específicos dentro del ámbito cartográfico, como es el caso de Américo Vespucio.

Poco sabemos aún de las técnicas y herramientas empleadas por Narváez, pero era práctica común de la época que los exploradores, para sus informes geográficos y la cartografía respectiva, se hicieran acompañar de uno o varios guías nativos que les indicaran los nombres de los lugares, además de emplear instrumentos tales como la brújula, el catalejo, el reloj y el barómetro. No se puede hablar en este caso de una escuela de cartografía propiamente, aunque sí de algunos métodos y técnicas que se agrupan y distinguen entre la cartografía náutica y los planos, cartas y mapas de tierra adentro.7

 

Narváez navegante, explorador y político

 

Uno de los principales biógrafos mexicanos de José María Narváez fue el jalisciense Gabriel Agraz y García de Alba (1926-2009), quien se destacó por sus investigaciones históricas, entre ellas la titulada en 1979 Un gaditano insigne en América: Don José María Narváez, explorador y cartógrafo de Alaska, de California y del primer mapa de Jalisco, que es un referente central de esta investigación, aunque en el presente artículo se hará énfasis en la producción cartográfica de Narváez y la trascendencia de ésta en la construcción de imaginarios del territorio jalisciense.

La mayor parte de su vida (¿de 73 años?), José María Narváez (ver imagen 1) la pasó a bordo de un navío, realizando travesías por el océano Atlántico primero, y después por el Pacífico. Desde temprana edad fue marino al servicio de la Corona; nació en Cádiz en 17678 y murió en Guadalajara en 1840. Cuando se le tomó la declaración en la Causa mandada formar… el 8 de febrero de 1811 sobre la capitulación y entrega del Puerto de San Blas… dijo tener cuarenta y tres años de edad.9

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Le tocó vivir tiempos de profundos cambios en la geografía política y la geopolítica locales, nacionales y mundiales, sobre todo en lo que respecta a las relaciones entre su país de origen y el que terminó eligiendo para vivir la tercera parte de su vida. En el mundo de su época se produjeron cambios que seguramente pudo palpar a cabalidad, dado su carácter de viajero, de funcionario de la Corona hasta 1821 y luego al servicio del gobierno insurgente mexicano, incluso como funcionario del gobierno de Jalisco.10

Su labor de cartógrafo empezó al poco tiempo de haberse hecho navegante, pues en su caso, como en el de muchos otros de la época, ser cartógrafo era consustancial a la tradición portulana de la cartografía; aunque ciertamente no todos los navegantes desarrollaban esas habilidades, la mayoría de los grandes cartógrafos de la época estaban asociados con la navegación, pues las exploraciones de extensos y lejanos territorios demandaba también la tarea de documentar e informar sobre los descubrimientos tanto a lo largo de los litorales como tierra adentro.

En el oficio de navegar, a sus escasos 17 años de edad ya había hecho contacto con América, pues las autoridades españolas lo comisionaron para La Habana en 1784, y para el siguiente año ya había tocado la Nueva España en el puerto de Veracruz;11 luego, en 1787 estvo en la península de Yucatán, donde permaneció algún tiempo ocupado
en encomiendas del gobierno español. Para el año de 1787 sus dotes de cartógrafo ya eran relevantes y reconocidas. Su estancia en Yucatán tuvo como finalidad principal formar parte de la comisión de límites entre esa provincia y los establecimientos ingleses en Walis, ahora Belice.

En 1789 Narváez se asomó por primera vez a tierras de la Nueva Galicia, después territorio jalisciense, al ser comisionado el año anterior al puerto de San Blas. En su nueva base de operación tuvo la función principal de cartógrafo, para explorar y marcar presencia en la frontera norte del reino, lo que lo llevó a descubrir el estrecho de Juan Fuca en 1789, además de que estuvo durante dos años en el puerto de Nutra (1790-1792). Sus exploraciones y su trabajo como cartógrafo ya tenían como antecedente las expediciones de Alejandro Malaspina, con quien hizo algunos viajes.12

El 20 de julio de 1792 fue ascendido a Segundo Piloto de número de la Armada; a fines de 1793 fue comisionado para llevar pliegos del servicio a Manila; el 23 de junio de 1794 recibió el grado de Primer Piloto de número de la Armada y ese mismo año condujo por orden del Rey a los oficiales comisionados español e inglés para la evacuación del puerto de Nutra; en 1795 pasó a la Baja California; al siguiente año fue comisionado nuevamente para conducir pliegos del servicio a Manila y Macao.

En 1799 navegó por aguas ecuatoriales del océano Pacífico y atendió comisiones de la Corona en Guayaquil, Lima y Panamá. A partir de 1816 prácticamente concluye su etapa de navegante y se establece en San Blas, con prolongadas residencias en Guadalajara. Radicado en tierras que serían a la postre jaliscienses, desde entonces Narváez comenzó a capitalizar profesionalmente su experiencia y sus saberes técnico-científicos en cuanto al estudio del territorio y su representación, lo cual se materializó en diversas cartas y planos que implicaron largas y extenuantes jornadas tanto de trabajo de escritorio como de exploración del territorio. Éstas las hacía en barco, pero también a pie y a lomo de mula, para recabar observaciones personales y entrevistar a los lugareños de tierra adentro.

En su quehacer de explorar, desde 1784 hasta 1789 Narváez había recorrido costas del Atlántico americano: lugares como Cuba, Veracruz, Nueva Orleáns, costas hondureñas (Trujillo y Roatán) y la península de Yucatán, donde, como se señaló ya, participó en la comisión de demarcación territorial entre la nueva España y las Honduras británicas (Walis). El asunto en la frontera con Walis no era menor, pues desde épocas tempranas de la colonización española en América fueron recurrentes los conflictos jurisdiccionales entre España, Inglaterra y Rusia,13 lo que trajo como resultado la necesaria firma de tratados. Uno de ellos fue el de 1670 para poner un alto a la piratería. La permanencia de población de origen británico (leñadores y piratas, expiratas y presos), permitió a Inglaterra mantener la soberanía en esos territorios, por lo que necesariamente debía existir una demarcación. Otras acciones para fijar fronteras y contener avanzadas británicas por el rumbo de la frontera norte de la América española fueron las relacionadas con la disputa del puerto de Nutka o Nootka, cerca de la isla de Vancouver, lo cual derivó en una nueva convención británico-española firmada en 1786.

Una vez transferido al océano Pacífico en 1788, Narváez tuvo como base el puerto de San Blas, desde donde viajó a un sinnúmero de lugares: descubrió el archipiélago de San Blas y el canal del Rosario, por el norte llegó a estar entre las islas Aleutianas pasando por las costas de California y Baja California, rumbo por el cual participó en la defensa de las fronteras novohispanas apresando británicos y estableciendo fortines; por el oriente estuvo en Manila y Macao; por el sur estuvo en Lima, Guayaquil, Panamá y Acapulco, entre otros lugares (ver imagen 2).

Además, con mayor detenimiento exploró las costas de la nueva Galicia, pues tenía la encomienda de identificar puertos alternos al cada vez menos operativo San Blas.14 Al respecto, redactó varios reportes con información observada directamente, además de la recabada de otros navegantes que conocían los lugares.

Podría decirse que durante los dos primeros tercios de su vida Narváez fue ante todo un marino explorador que cumplía la misión de testimoniar las posesiones del reino español, marcar jurisdicción y en menor medida encargarse de algunas misiones como la de llevar la constitución de Cádiz a las Filipinas (1813-1814), cuando ya había sido absuelto por participar en la capitulación del puerto de San Blas en 1810.

Su profesión de marino y la tarea que desempeñaba para la Corona le dieron la posibilidad de observar lugares distintos, tomar notas, acumular conocimiento geográfico y desarrollar sus destrezas como cartógrafo, que luego capitalizó, sobre todo a partir de 1816, cuando ya estaba avanzado el movimiento insurgente mexicano. Narváez, al igual que muchos otros españoles peninsulares, supo adaptarse a los cambios institucionales, adecuarse al nuevo sistema de relaciones políticas, así como mantenerse y proyectarse en su nueva profesión de geógrafo y cartógrafo. Además su conocimiento y sus relaciones políticas le permitieron actuar como funcionario y asesor de los gobiernos en turno, tanto el de transición como el del régimen independiente. Por ejemplo, como ya se dijo, participó casi por azar (pues recién había vuelto de uno de su viajes exploratorios)15 en la defensa, la capitulación y la entrega del puerto de San Blas al cura José María Mercado en 1810, por lo cual fue juzgado y absuelto de culpa en 1812.16 Una vez jurada la Independencia en Guadalajara el 13 de junio de 1821, Narváez fue nombrado vocal de la Junta Consultiva y Auxiliar formada el 24 junio y Diputado Provincial a partir de la entrada del Ejército Trigarante a la ciudad de México el 27 de septiembre de 1821.17 Estas instituciones, la Junta y la Diputación, fueron las primeras que se formaron para el Jalisco independiente, aunque más bien fueron instituciones de transición.18

 

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Narváez tenía gran influencia y reconocimiento entre realistas e insurgentes. Su influencia política puede apreciarse a partir de una petición que dirigió a Iturbide (20 de octubre de 1821) para que se concediera a su hijo José el grado de Alférez de Navío; cuatro días después el General Pedro Celestino Negrete, desde Lagos, apoyó tal solicitud, diciendo que “el padre era marino práctico, científico, astrónomo honorable, buen americano, no interesado en los españoles, y que en América serían muy necesarios sus servicios, especialmente para la formación de mapas hidrográficos y topográficos”; en consecuencia, recomendaba “se concediera lo pedido, puesto que el joven tenía un brillante porvenir”. Al mismo tiempo Negrete sugirió el nombramiento de Teniente de Navío para Narváez padre. La Regencia aprobó los nombramientos el 11 de diciembre de 1821 por recomendación expresa de Iturbide.19

 

En mayo de 1822, siendo Diputado Provincial y socio benemérito de la Sociedad Patriótica de Guadalajara, se hizo pasar a Narváez a San Blas, a recibir el mando del Bergantín San Carlos para conducir a la Alta y Baja California al Canónigo Agustín Fernández de San Vicente, comisionado por la Regencia para establecer el nuevo gobierno independiente. Al regreso se le confirió el mando del departamento de San Blas, del que estuvo al cargo desde el 9 de marzo de 1823 hasta el 22 de marzo de 1824.20 (Desde mayo de 1796 San Blas había sido habilitado por orden real para el comercio marino, por lo que fue capital del Departamento Marítimo y ahí quedó instalada la Comandancia Principal de Marina del Mar del Sur. San Blas era para ese entonces el puerto más importante del Pacífico mexicano, por donde se introducían las mercaderías traídas en la Nao de China, y llegó a superar en tráfico a Acapulco.)

Narváez contribuyó activamente al reconocimiento de la Independencia y a la instalación de las Diputaciones Provinciales y Ayuntamientos en la Intendencia de Guadalajara de ambas Provincias, Guadalajara y Zacatecas. Fue nombrado socio corresponsal en Jalisco del Instituto de Ciencias, Literatura y Artes a raíz de su fundación (1824). Como ejemplo de sus amplios méritos y reconocimiento está el comunicado del Ministro de Guerra y Marina General, don Manuel Gómez Pedraza, quien se dirigió al Comandante General de Jalisco en oficio fechado el 5 de marzo de 1825, preguntándole si existía allí algún marino o militar a quien se pudiera confiar el mando de San Blas. La respuesta del día 14 del mismo mes del comandante general José Joaquín de Herrera fue en los términos siguientes:

 

Narváez es el único marino aquí, y ya ha sido Comandante de San Blas anteriormente con gran aplauso y ninguna queja; se halla actualmente en Colima poniendo en limpio los trabajos científicos que ha hecho en el levantamiento del Plano del Puerto de Manzanillo y otros de las costas del Mar del Sur y no encuentro embarazo para que aquellos los concluyese en San Blas encargado de su mando.21

 

El 25 de abril de 1825 y el 19 de junio de ese mismo año se le instruyó volver a San Blas a encargarse del mando del Departamento, al frente del Apostadero y la Comandancia militar anexa, por disposición del Supremo Gobierno, en cuyo encargo subsistió hasta el 30 de octubre de 1827, cuando dicho encargo quedó suspenso por la Ley del 10 de mayo, debido a la carencia de fondos del erario nacional.

 

Conocimiento geográfico de la intendencia

de Guadalajara-estado de Jalisco

 

La documentación geográfica regional y nacional a principios del siglo xix era insignificante. Uno de los documentos más relevantes y más influyentes de aquella época fue la obra de Alexander von Humboldt, que sería referente obligado para la geografía de la Nueva España en vísperas de la independencia.22

En particular para la región occidental de la Nueva España, a finales del siglo xviii y principios del xix se produjeron cuatro documentos que proporcionaban información de utilidad geográfica para conocer mejor la provincia o intendencia de Guadalajara, así como para el primigenio estado de Jalisco, los cuales seguramente estuvieron a la vista de Narváez y fueron tomados como referentes. El primero es el producido por José Menéndez Valdez, Descripción y censo general de la Intendencia de Guadalajara, 1789-1793, donde entre otras cosas se señalan las jurisdicciones y sedes de la Intendencia según reporte de las visitas que el autor practicó en 1791 y 1792.23

El segundo documento disponible en el momento de la independencia de Jalisco fue el Libro de la Razón General de Hacienda Nacional: de la Provincia de Guadalajara, hoy estado libre de Jalisco hecho por Antonio Gutiérrez y Ulloa desde diciembre de 1786 hasta septiembre de 1803, el cual fue actualizado en algunos temas hasta 1823 y mandado publicar por el propio Gutiérrez y Ulloa ese mismo año. Además de contener la información concerniente a la hacienda pública, según el propio autor se

 

acompañó de una nota estadística de todos los partidos o distritos que componen el estado de Jalisco, comprensiva de su posición local, población antigua y presente, producciones naturales e industriales, situación respectiva de unos puntos a otros, de sus puertos y costas con relación a su defensa y proporciones para la pesca y el comercio de cabotaje.

 

 

Señala que “la población, según el barón de Humboldt, era de 630 500 habitantes”, y que según las relaciones de 1822 se contabilizaban 560 798 habitantes.24

Vale la pena destacar dos datos aportados por Gutiérrez que se vinculan con el quehacer de Narváez y que en cierto sentido generó el propio Narváez: el primero, referente al lago de Chapala, sobre el cual Narváez había estado trabajando desde 1816 para la elaboración de un plano batimétrico; al respecto Gutiérrez dice que el río Santiago “se comunica con la laguna de Chapala, el cual por su proporción podrá facilitar la navegación interior desde Salamanca y Celaya hasta el puerto de San Blas”.25 El otro dato alude explícitamente a Narváez, cuando Gutiérrez describe el partido de San Blas de la siguiente forma:

 

El vocal, diputado C. José María Narváez, Teniente de Navío de la Armada Nacional, presentó a la E. Diputación provincial en el año próximo pasado [¿1822?] un plano de todas estas costas, con motivo de tratarse en ella de informar sobre la traslación del puerto de San Blas al de Santiago o Navidad, que da todas las instrucciones necesarias en el día para el conocimiento por mayor de estos puntos.26

 

El tercer documento a la vista de Narváez en su quehacer geográfico fue el Plan formado para la demarcación, división y arreglada distribución de los partidos de las provincias de Guadalajara y Zacatecas del reyno de la Nueva Galicia por los individuos vocales de la diputación provincial del mismo reyno, comisionados para esta operación, en consecuencia de lo dispuesto por las Cortes extraordinarias en decreto de dos de mayo del año próximo pasado, y Real orden de la regencia del seis del mismo mes [1813].27 Aquí se asienta que la provincia de Guadalajara estaba integrada por 28 partidos, los que se demarcarían de acuerdo con los criterios de cercanía y accesibilidad, los que a la postre constituyeron la base de la organización territorial de Jalisco.

El cuarto de estos documentos se denomina Estadística del Estado Libre de Jalisco (1825). Formado de Orden del Supremo Gobierno del mismo Estado. Con presencia de las noticias que dieron los pueblos de su comprensión en los años 1821-1822, compilado por Victoriano Roa.28 Éste salió un año después de publicado el primer mapa de Jalisco elaborado por Narváez, pero la mayor parte de la información ya estaba compilada y concentrada en el gobierno estatal. En éste se advierte que

 

desde que la provincia de la Nueva Galicia […] se pronunció por el sistema de República federada, conocieron sus autoridades la necesidad que había de una estadística que demarcase los límites del mismo estado en general y de los diversos partidos en que se hallaba entonces dividido su territorio, con las demás noticias relativas a su población […]. La diputación provincial había ya puesto la primera piedra a este edificio, expidiendo el 23 de abril de 1822 una orden circular a los ayuntamientos, a fin de que diesen todas las noticias correspondientes […] los gobiernos políticos sucesivos, que absorbieron las funciones de la extinguida diputación provincial, no han cesado de secundar los esfuerzos de ella en el decurso de tres años […] instando por el pronto envío de los documento relativos.29

 

Agrega Roa que, una vez reunidos los datos para confeccionar el mapa, “tendremos la satisfacción de presentarlo al público con la posible claridad”, sintetizado y organizado para su mayor comprensión. Afirma que, a falta de observaciones científicas sobre las demarcaciones territoriales, se acude a la información contenida en el Diccionario geográfico histórico de las Indias occidentales, que señala los confines de la Nueva Galicia, pero,

 

como posteriormente se le ha separado la provincia de Zacatecas […] y el territorio de Colima […] no es posible hacer un cálculo de la superficie a que ha quedado reducido el estado de Jalisco mientras no se levante el plano en que se está trabajando para circunscribir sus actuales límites.

 

 

Al final se publicó primero el mapa que las estadísticas compiladas. También se alude a las cuestiones técnicas y metodológicas consideradas y otras fuentes consultadas, como la obra de Humboldt.30

Adicionalmente están los documentos redactados para dar constitucionalidad al naciente estado de Jalisco. Uno fue el Plan de gobierno provisional del nuevo Estado de Jalisco (21 de junio de 1823), en que se señala que la entidad tiene veintiocho departamentos. A partir de ese plan se formó una comisión especial, encargada de hacer la división más conveniente del territorio del propio Estado, que fue aprobada el 27 de marzo de 1824 y reformada el 14 de noviembre con los Artículos adicionales al plan de división provisional del territorio del Estado de 27 de marzo de 1824.31

Finalmente, se puede afirmar, por lo menos a manera de hipótesis, que la Constitución Política del Estado de Jalisco publicada el 18 de noviembre de 1824, donde se especifica que “mientras se verifica una exacta división del territorio del Estado, se divide en ocho cantones”,32 fue retroalimentada por los trabajos que venía haciendo Narváez, y viceversa.

Los documentos antes citados, junto con otros (como por ejemplo la Historia particular del estado de Jalisco de Luis Pérez Verdía), ayudan a comprender mejor la situación socioeconómica y política de la época en que Narváez desarrolló su obra geográfica y cartográfica. Algunos de los datos que arrojan las fuentes consultadas son que para el periodo de transición (1810-1823), apenas se contaban alrededor de 600 000 habitantes distribuidos entre los territorios que hoy en día forman los estado de Jalisco, Nayarit y Colima (una población equivalente a la del estado de Colima en 2010). En el Libro de la Razón General de Hacienda Nacional se dice que la población del naciente estado (1823) se agrupa en tres ciudades: Guadalajara, Tepic y Compostela, seis villas, 224 pueblos, 196 haciendas, 305 ranchos y 36 minerales. El libro Estadísticas del Estado (1825), publicado por Roa, incluye además el dato de población por partido y una descripción genérica de su territorio y su economía (ver tabla 1).

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La población de la Intendencia de Guadalajara-Estado Libre de Jalisco era de aproximadamente 560 798 almas en 1818-1823 (según Gutiérrez y Ulloa; incluyendo Colima), la cual aumentó hasta sumar 656 830 habitantes en 1823 (sin incluir Colima; Roa [1825] 1981: 156). En cuanto a la distribución territorial, las zonas más pobladas eran el centro, los Altos y el sur, el resto (costa y norte) más bien mantenía una población dispersa, con asentamientos de poco peso demográfico (ver tabla 2 y gráfica 1. Población por cantón).

Acerca de la economía, el discurso generalizado, o cuando menos lo reflejado por Gutiérrez (1823) y Roa (1825), alude a una situación en crisis, pero esperanzadora. Con base en los balances productivos y económicos, se reconocía la crisis en que se vivía, pero se especulaba sobre su pronta reactivación en función de las dinámicas futuras de los puertos de San Blas, Navidad y Manzanillo.

Lo antes dicho describe en términos sucintos la situación que observaba Narváez cuando realizaba sus trabajos de exploración por estos territorios, que darían como resultado diversos planos y la primera Carta corográfica de Jalisco, así como representaciones cartográficas de otros rumbos.

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Narváez. El geógrafo y cartógrafo

 

Para Jalisco la obra de Narváez resulta esencial, pues mediante ella han quedado impresos como testimonio de la historia algunos fenómenos y sitiuaciones socio-territoriales, sobre todo las imágenes que se concebían y representaban del territorio y los espacios geográficos de la época. Ejemplo de ello es la ubicación y distribución de los distintos asentamientos humanos y su jerarquía, su adscripción jurisdiccional, así como el reconocimiento y la representación de ríos y cordilleras, al igual que otros componentes del territorio, como la división cantonal. Para el caso de Jalisco, la obra de Narváez en particular recapitula una serie de elementos cartográficos que, dada su importancia, después serán retomados y copiados por autores e instituciones, como la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística en el año de 1858 y el mapa publicado por ella en 1867. En síntesis, la mayor parte de la cartografía producida por Narváez se siguió reproduciendo, con créditos o sin ellos, hasta mediados de la década de 1880.

Narváez creó una serie de documentos, principalmente cartográficos, para el estado de Jalisco, aunque también algunos para representar territorios de otras latitudes. Por encargo, o como parte inherente de sus travesías, elaboraba informes, planos y mapas de los lugares por donde transitaba y que le parecían relevantes e interesantes.

Como explorador recibió múltiples comisiones para investigar territorios incógnitos; por ejemplo, formó parte de la primera expedición de la Corona a la parte central que se llamaba el Gran Canal de Nuestra Señora del Rosario, la Marinera, en la actualidad conocido como estrecho de Georgia. Según diversas fuentes, fue el primer europeo en navegar la Costa de Sunshine, así como el primero en desembarcar cerca de lo que él llamó río de la Aguada (ahora Chapman Creek); entre 1790 y 1792 navegó por los alrededores de la isla de Vancouver, travesía durante la cual recopiló información que luego sirvió de base al cartógrafo Juan Carrasco para elaborar, en colaboración con Narváez, un mapa de esos territorios, que se denominó Carta que comprehende los interiores y veril de la Costa desde los 48° de Latitud N hasta los 50° examinados escrupulosamente por el Ten[ien]te de Navio de la R[ea]l Armada D[o]n Fran[cis]co Eliza Comandante del Paquebot de S[u] M[ajestad] San Carlos, del porte de 16 Cañones y Goleta S[an]ta Saturnina. (Alias la Orcasitas) Y descubierto nuevamente el Gran Canal de N[uest]ra Señora del Rosario arregladas sus Longitudes al Meridiano de San Blas, y a la ultima Observacion Astronomica hecha en este Puerto de la Santa Cruz de Nuca en este año de 1791 por el Capitan de Navio de la R[ea]l Armada D[o]n Alexandro Malaspina Comandante de las Corbetas de S[u] M[ajestad] la Descubierta y Atrevida. Hechos estos reconocimientos en este año de 1791 (dimensiones: 103.5x63 centímetros;33 ver imagen 3).

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Este mapa muestra el sur de la Isla de Vancouver, el estrecho de Juan de Fuca y las islas de San Juan.34 No obstante, la mayoría de la toponimia empleada por Narváez dejó de ser útil debido a la influencia anglófona en esos territorios. El mismo mapa fue empleado por George Vancouver y los posteriores marinos que se adentraron en este territorio, como Galeano y Valdez.

Lo documentado del diario original de esta primera incursión de Narváez en el estrecho de Georgia se perdió. Todo lo que se sabe de sus rutas de expedición y sus descubrimientos ha sido tomado del mapa mencionado, así como de información de segunda mano proporcionada por Francisco Eliza y Juan Pantoja y Arriaga, aunque ninguno de ellos acompañó a Narváez en la expedición por el estrecho de Georgia.

En el año de 1797 Narváez también fue comisionado para levantar el plano topográfico del territorio que comprendía la primera división de milicias de la costa del sur, desde el pueblo de Acaponeta hasta la ciudad de Compostela. No obstante, se desconoce el paradero de este plano y también el destino de algunos planos que entre 1803 y 1806 trabajó como comisionado para dirigir el levantamiento cartográfico marino en la Alta California. Fue en 1803 cuando hizo el Plano del Puerto de San Blas levantado el año de 1803 después del gran temporal acaecido en octubre del mismo año35 (ver imagen 4).

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Para 1807 se ordenó a Narváez hacer el plano de un nuevo camino, lo más directo posible, desde San Blas a Tepic. Recuérdese que el puerto fue un objetivo importante de insurgentes y realistas, por considerarlo estratégico; así mismo, de manera habitual la ubicación del puerto fungió como referente para la cartografía que se elaboraba. Otro ejemplo es el mapa sin datar denominado Plano del Puerto de S. Juan o de Narváez situado en la Costa del Norte del estrecho de Fuca36 (ver imagen 5).

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El Plano del puerto de San Juan no está firmado por Narváez, pero se puede argumentar que es de su autoría porque contiene elementos comunes a todos los mapas en su haber; por ejemplo la tipografía, la escala dada en varas castellanas y las cotas de sonda para representar profundidades.

Ampliamente conocida y reconocida su pericia de cartógrafo, en 1815 el general don José de la Cruz le asignó la tarea de levantar el plano de la laguna de Chapala, desde el pueblo de La Barca hasta Guadalajara. La leyenda de este plano dice:

 

Plano Geométrico del Lago de Chapala situado en el Campamento de Tlachichilco al S. 43º E de la Ciudad de Guadalaxara Capital de la Provincia de N. G. en el Rno. de N.E. a distancia de 12 1/2 leguas [Material cartográfico] / Levantado de orn. del Exmo. Sr. Dn. José de la Cruz, Cavallero Gran Cruz de la Real Orden Americana de Ysavel la Católica, Mariscal de Campo de los R.sExtos., Comandante Gral. De este Rno. de N. G., Presidente de su R.l Audiencia y General en Gefe del Exto. de Operaciones del mismo Rno. Por el Alférez de Fragata y Primer Piloto de la R.l Armada Dn. José Narváez en el año de 1815. Escala de 6.652 varas castellanas iguales a una legua de las de 20 en grado. Escala de 500 varas castellanas igual a una legua de las usuales en el Reino. Los números de Sonda, son brazas de 2 varas castellanas cada una, reducidas a la menor de agua que tuvo el Lago en los meses de mayo y junio del presente año. Así aparece la isla de Mezcala vista al O.S.O. en toda su longitud, teniendo de altura perpendicular en la línea A. B. sobre la superficie del agua 65 varas castellanas37 (ver imagen 6).

 

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El plano del lago de Chapala (1816) fue usado de referencia para nuevas ediciones y proyectos posteriores; por ejemplo, en el proyecto de comunicación fluvial, irrigación y generación de energía eléctrica. Un ejemplo que ilustra la trascendencia de este documento es el Plano de la laguna de Chapala y del canal trazado para unirlo con la ciudad de Guadalajara.38

Por aquellos mismos años (1816-1817), Narváez también recibió la comisión de formar la carta general de la provincia de Guadalajara “sobre los datos de una gran colección de documentos que ya tenía preparados y con órdenes amplias para que los Ayuntamientos le franquearan cuantas noticias considerara necesarias, en cuya prolija comisión estuvo ocupado hasta el año de 1821”.39 La obra no se hizo pública y probablemente se trata del antecedente a la denominada Carta Corográfica de 1824, a la cual hacen referencia diversas fuentes y a la cual, de última instancia, se agregó la división cantonal.

Narváez era el más facultado para realizar la cartografía científica del occidente novohispano-mexicano. Entre 1790-1840, no concluía una tarea geográfico-cartográfica cuando ya tenía varias en proyecto; inclusive llegó a participar en deslindes de tierras.40 Durante el Imperio de Iturbide (1822) se proyectó transferir el apostadero de San Blas al puerto de Santiago o Barra de Navidad; en razón de ello, presentó un plano a la Diputación Provincial. A la postre, San Blas sería reemplazado por Acapulco como puerto principal del Pacífico.

El informe de Narváez sobre la exploración de la costa jalisciense con el propósito antes referido, fechado en noviembre 19 de 1821, dice que “pueda abrirse y poblarse alguno o algunos puertos o surgideros más o menos cómodos, capaces de recibir embarcaciones.” Agrega que ha

 

abierto un plano que demuestra el perfil de dichas costas desde el río de las Cañas en su desembocadura con la boca de Teacapan, partido de Santispac [sic], que es el paraje donde termina por el norte esta provincia con la de Sonora, y desde allí para el sur hasta el río de Coahuayana, en los términos del partido de Colima con Michoacán.

 

Asimismo, describe los mejores lugares que a su juicio pueden ser habilitados como puertos. “El primero es el de San Blas, situado en los 21 grados de latitud septentrional, en donde se halla establecido el apostadero de marina con su arsenal, almacén y oficinas”, luego agrega que “tiene el gran defecto de no ser más que un estero incapaz de recibir buques que calen arriba de doce pies, en donde se hallan colocados el arsenal y muelle”. Al abundar sobre el puerto de San Blas, dice que la rada41

 

afuera del estero en donde por lo general fondean todos los buques que arriban a aquel puerto, es suficiente hasta para navíos; su limpieza e igualdad de su fondo y los vientos apacibles y constantes del noroeste […] proporcionan en ella la mayor seguridad. Pero no sucede así luego que entra la estación de las aguas.

 

En esa temporada, continúa Narváez, se hace necesario abandonarlo e irse al puerto de Guaymas “por el temor que se tiene a las turbonadas que suelen formarse por la parte de la mar que hacen peligroso el fondeadero”. En contraparte a los riesgos, agrega que “tiene la ventaja sobre los demás puntos de la costa de las exquisitas y abundantes maderas de construcción que se producen en sus cercanías y se conducen con mucha facilidad a poco costo por el río Grande de Santiago hasta el mismo arsenal”; además de que por su situación es igualmente proporcionado para las navegaciones a los puertos de Sonora y California.42

Sobre la navegación y exploraciones de Narváez en costas neogallegas y por otros rumbos, Manuel Orozco y Berra también refiere algunos detalles; dice que “Terminada la carta en 1824, de orden del primer presidente D. Guadalupe Victoria, salió a recorrer la costa de Jalisco en la balandra cañonera La Mexicana, levantando un plano que lleva la fecha de 1825”.43

Como puede verse, las descripciones y explicaciones que Narváez hace de los lugares son las de un conocedor y analista del territorio, con visión estratégica sobre los lugares y su entorno, así como sobre la función que cada lugar o recurso cumple en el sistema de relaciones económicas y sociales, inclusive previendo riesgos naturales y la defensa de posibles ataques por parte de otras potencias. Narváez, además de describir las condiciones de la bahía, analiza el contexto geográfico de la zona para destacar las ventajas y desventajas que se encontrarían al decidir habilitar como atracadero determinada bahía, pero también como asentamiento de una ciudad.

En 1823 Narváez elaboró la Carta esférica de los territorios de la Alta y Baja Californias y estado de Sonora (ver imagen 7). Este mapa, junto con un texto, estuvo disponible hasta mediados del siglo xx; cuenta con muchas de las correcciones que pudieron plasmar la determinación de los límites en el cierre de la guerra con Estados Unidos. Se muestra la ruta de 1775 de Anza a Monterrey, además que las comunidades de Nuevo México están consignadas en su ubicación exacta.44

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La copia disponible de la Carta esférica, por causas que desconocemos, está recortada por la parte sur y oeste. Representa el relieve, la hidrografía, los asentamientos humanos y la significación de un trayecto con rumbo hacia el noreste. Después de cumplir esta encomienda, Narváez regresó a San Blas.

También en el año de 1824 se publicó un plano del cantón de Tepic, que por su estado de conservación no permite apreciar su título, aunque lo importante es que está firmado por el cartógrafo, según se lee en el
propio mapa: levantado por el Teniente de Navío de la Marina Nacional D. José María Narváez, año de 182445 (ver imagen 8).

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En el mapa del cantón de Tepic se representan el relieve, la hidrografía, los asentamientos humanos y, aunque son poco legibles, también los caminos. La franja litoral del océano Pacífico se representa con algunos detalles, sobre todo en lo referente a bahías y puntas o cabos, además cuenta con cotas de profundidad. La longitud occidental está referida al meridiano de Cádiz. No cuenta con simbología; sin embargo su manufactura es muy similar a la de la Carta Corográfica del Estado de Jalisco, que se documentará más adelante; por lo tanto, se puede deducir que el mapa del cantón de Tepic es una versión detallada de los contenidos de la Carta antes referida.

Los años de 1816 y 1825 fueron los más prolijos de Narváez en lo que se refiere a documentar la geografía y la cartografía de Jalisco. Aunque eran tiempos difíciles por las turbulencias de la transición de la intendencia de Guadalajara al nuevo estado de Jalisco, su producción cartográfica y sus informes descriptivos de lugares fueron abundantes. Su obra más trascendente para la construcción del imaginario geográfico de Jalisco fue sin duda la Carta Corográfica del Estado de Jalisco, Zacatecas y Territorio de Colima con parte de los estados limítrofes, construido por las mejores noticias y manuscritos que se han tenido al presente46 (ver imagen 9).

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La Carta Corográfica empezó a elaborarse en 1816, y según algunas fuentes ya se contaba con una versión preliminar en 1821, pero no sería hasta finales de 1824 cuando se publicaría oficialmente el documento; por lo tanto, transcurrieron ocho años entre su génesis y su publicación. Es un mapa a color que por su contenido y el contexto histórico en el que se hizo puede considerarse excepcional. Contiene una tabla con datos estadísticos de los cantones de Jalisco y una lista con la “explicación” de los iconos empleados para representar los asentamientos humanos y sus rangos: ciudad, villa, pueblo, hacienda, ranchería, presidio y real de minas. Entre los rasgos geográficos representados se aprecian el relieve, la hidrografía y los asentamientos humanos; para el caso de Jalisco, incorpora los límites territoriales de los ocho cantones en los que se dividió originalmente el territorio. El valor de la longitud está calculado a partir del meridiano de Cádiz.

Después de haber publicado su obra magna, retomó el tema de los puertos como especialidad y quizás su gran pasión, por ser la conexión entre sus dos mundos: el océano y el continente. Así, en 1825 publicó un Plano del Puerto de Navidad, del cual aún existe la litografía impresa47 (ver imagen 10).

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Su trabajo acucioso para la interpretación geográfica de los territorios trascendió los ámbitos de Jalisco; prueba de ello es que en junio de 1825, cuando don José Ignacio Esteva Bruell48 solicitó a Narváez que “remitiera a la mayor brevedad posible cuantas noticias tuviera de los limites divisorios de los Estados Unidos del Norte”, en cuyo deslinde iba a ocuparse el Superior Gobierno. Al efecto, el Capitán Narváez le envió un plano de la Luisiana y provincia de Tejas hasta los 32° o 33° de latitud, “con la línea divisoria que pasaba por el río Sabina y concluía en la expresada latitud”.49 A este respecto, en el año de 1832 Narváez publicó la Carta Geográfica de una gran parte de la América Septentrional perteneciente a los E.U. Mexicanos50 (ver imagen 11).

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En 1840 se publicó la segunda edición de la Carta corográfica, ahora con la denominación de Mapa, para lo cual se redujeron la escala y el tamaño y que se mandó imprimir a París. Al respecto dice López Cotilla:

 

Las longitudes y latitudes que se refieren, el cálculo de la superficie en leguas cuadradas, el mayor largo y ancho del departamento y de los distritos y de varios límites de éstos y de los partidos, sí los ha tomado del plano del señor Narváez, en el cual fue reducido por él mismo a menor escala en el año de 1840.

 

Para entonces el gobernador de la entidad era Antonio Escobedo, quien en colaboración con la Junta Departamental (eran tiempos centralistas) ordenó se mandara grabar dicho mapa en Europa para ser publicado.51 Igual que el mapa antecesor, comprendía los territorios de los Departamentos de Jalisco, Zacatecas í de Aguascalientes52 (ver imagen 12).

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Este mapa cuenta con actualizaciones y correcciones, además de información adicional, respecto de su antecesora la Carta Corográfica de 1824. Según fuentes consultadas de la época, este documento sirvió de base a la junta de Seguridad Pública de Guadalajara para la formación de sus Noticias geográficas y estadísticas del Departamento de Jalisco, reunidas y coordinadas por el profesor don Manuel López Cotilla por orden del general don Mariano Paredes y Arrillaga, gobernador del departamento en 1842.53

Señalemos que Narváez murió en 1840 y al parecer no alcanzó a conocer el mapa impreso en esta nueva edición, el cual fue nuevamente publicado en 1850 en Nueva York por iniciativa del Gobernador Joaquín Angulo. Para el año de 1856 la Carta de Narváez formó parte del Atlas Geográfico, Estadístico e Histórico de la república mexicana. Formado con permiso del ministerio de fomento, en vista de las cartas más exactas de los Estados y de los trabajos de los señores Moral, Humboldt, García Conde, Terán, Rincón, Narváez, Camargo, Lejarza, Orbegozo, Iberri, Harcort, Mora y Villamil, Robles, Clavijero, Prescott, Alamán, &c, & de los datos oficiales y Carta General levantada por la Comisión de la Sociedad de Geografía y Estadística Militar que obran en dicho ministerio y en la Dirección General de Ingenieros y de otras noticias curiosas e importantes que se han podido reunir. Por D. Antonio García y Cubas, México, 1856.54

De los mapas originales de Narváez se desprendieron muchas copias, facsimilares y posteriores ediciones. El imaginario territorial de Jalisco y de las áreas colindantes producido por su obra cartográfica trascendió sin mayores modificaciones hasta la década de 1870. Por ello insistimos que fue trascendente y, a nuestro juicio, no ha sido igualada en el occidente de México.

 

El retiro de la vida pública y

del quehacer científico de Narváez

 

Desde Tepic, el 3 de noviembre de 1827, Narváez expuso al presidente de la República Guadalupe Victoria que, por estar fuera del Comando de San Blas y siendo su pensión demasiado pequeña para el sostenimiento de su familia, solicitaba licencia para embarcarse en buques mercantes costeros. Con fecha 29 de noviembre se le concedió lo solicitado, con media paga. No obstante, la nación estuvo en bancarrota mucho tiempo y eso afectaba el pago a los funcionarios, situación que también afectó a Narváez, pues desde Tepic reiteró el 22 de agosto de 1828 su petición de que se le pagaran los sueldos atrasados que se le adeudaban del año anterior, cuando estaba como jefe del departamento. Algunos pagos le fueron hechos a su esposa, Leonarda Maldonado.55

Años después, también desde Tepic, solicitó con fecha 20 de abril de 1831 su retiro del cargo para establecer su residencia en Guadalajara, precisamente cuando cumplía cincuenta años de servicio en el gobierno, español primero y mexicano después. Los generales Anastasio Bustamante y José Antonio Facio, presidente de la República y ministro de la Guerra, le concedieron lo pedido el 9 de mayo de 1831.

Estudiar la labor cartográfica de este personaje es, además, adentrarse en el conocimiento de las estructuras de organización de la Corona española para reconocer, inventariar y documentar los territorios que se descubrían; tarea que continuó el gobierno independiente mexicano, pues para poder tener control del territorio se requiere un conocimiento detallado de él. Craib (2013), Harley (2005), Lacoste (1977), Mendoza (2013), Schlögel (2007) y Urroz (2012), entre muchos otros, coinciden en la importancia de los mapas como fuente de conocimiento, pero también como producto y proyección de un saber estratégico.

La síntesis documentada más importante sobre la geografía de Jalisco en aquella época fue sin duda obra de José María Narváez y Victoriano Roa; entre los dos, vinieron a subsanar el desconocimiento que se tenía del territorio occidental de México en el momento de alcanzar la independencia. En esa época la geografía nacional representaba una incógnita para los que tenían la misión y responsabilidad de organizar política, social y económicamente el territorio. El establecimiento del sistema de gobierno y el pacto federal motivaron la producción de cartografía regional dirigida a la representación de las nuevas entidades federativas.

La necesidad de generar información geográfica y cartográfica era mucha, pero la desorganización de la federación y de la República centralista era mayor. Esto dio pie a la observación de Manuel Orozco y Berra de que “cada estado de la República, según su deseo de adelantar, impulsó la formación de su carta particular, contribuyendo así al conocimiento general de la tierra”; no obstante, “como cada uno obraba por su propia cuenta y para sus intereses locales, todos tomaron por un rumbo diverso, dando unos la preferencia a ciertos ramos de la geografía y de la estadística, puestos en olvido o descuidados por los demás”. En ese quehacer de geografiar y cartografiar el territorio nacional hasta mediados del siglo xix destacaron en el occidente de México Isidoro Epstein (Aguascalientes), José María Narváez (Jalisco, Colima y Zacatecas), Eduardo Harcourt (Colima). Algo parecido ocurrió por otros rumbos del país.56

 

A manera de conclusión

 

En José María Narváez se aprecia al viajero, navegante, explorador, geógrafo y cartógrafo. En sus expediciones levantó cartas de las costas que median desde Manzanillo hasta Alaska, pasando por los litorales de San Blas, California y Canadá; también estuvo por la América del Sur y el lejano Oriente. Tierra adentro levantó los mapas de los territorios que hoy corresponden a los estados de Jalisco, Nayarit, Colima, Zacatecas y Aguascalientes, y el plano de la laguna de Chapala, entre otros. Sus exploraciones al principio eran costeras, pero después también fueron tierra adentro.

Mariano Otero y Gabriel Agraz son quienes más han resaltado su
memoria:

 

El señor Narváez comenzó su carrera en México en el año de 1788, en la expedición de Malaspina; fue el descubridor del puerto y archipiélago de San Juan y del canal del Rosario; hizo después constantemente servicios importantísimos.57

 

Por sus méritos y servicios, y ante la falta de recursos para pagarle, hubo iniciativas para entregarle tierras baldías, pero no prosperaron; el gobierno le quedó debiendo los últimos trabajos y no hubo quien comprara su colección de mapas, que quedó en manos de su familia. Murió en Guadalajara enfermo de hidropesía el 4 de agosto de 1840, a la edad de 73 (¿75?) años, pobre y olvidado, a pesar de la trascendencia de
su obra.

La obra cartográfica de José María Narváez revistió gran importancia político-territorial, pues sus planos se tomaron como base oficial para ser reproducidos, distribuidos y vendidos en el ámbito del estado, según actas del Congreso local del 27 de abril de 1844, que asientan: “dígase al excelentísimo Señor Gobernador se sirva disponer que las oficinas […] ayuntamientos y municipalidades que tenga por conveniente designar, compren el mapa del departamento construido por el capitán de fragata Don José María Narváez”; agregan que esta disposición sirve “para que los ayuntamientos y municipalidades señalados al efecto puedan erogar de sus fondos el enunciado gasto. Dicha iniciativa fue admitida para su discusión y quedó aprobada”.58

La producción cartográfica de Narváez sirvió para tener un mejor conocimiento principalmente de los territorios del occidente de México y de las costas pacíficas del norte; también fue la base para generar el imaginario territorial de los jaliscienses, colimotes, nayaritas y zacatecanos. Ahora es una referencia importante para esclarecer la historia territorial de estos rumbos durante la primera mitad del siglo xix.

José María Narváez logró modelar y plasmar el entorno geográfico de su cotidianeidad y así dejó un legado importante e insustituible de su paso por la historia de los territorios occidentales de México y de América del Norte. Como dice su biógrafo Gabriel Agraz (1979), los méritos de Narváez fueron muchos:

 

Ojalá que las supremas autoridades de Méjico y las de Jalisco […] rindan un merecido homenaje que perpetué la memoria del ilustre marino, cartógrafo, explorador de nuestras costas del Pacífico y descubridor del gran archipiélago de San Juan y del canal del Rosario.59

 

El problema está en que los mapas son documentos poco valorados por la historiografía y por las ciencias sociales en general, aunque tal situación se podría revertir, según se observa en el auge que recientemente viene teniendo la cartografía histórica y los giros hacia la espacialidad de las ciencias sociales y la historia, a la manera como lo plantean Alicia Lindón y Daniel Hiernaux (2010).60

 

Siglas y referencias

agn: Archivo General de la Nación, México.

ahmg: Archivo Histórico Municipal de Guadalajara.

bpej, arang: Biblioteca Pública del Estado de Jalisco, Archivo de la Real Audiencia de la Nueva Galicia

mmoyb: Mapoteca Manuel Orozco y Berra.

 

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1 Gobierno del Estado de Jalisco, Centro Estatal de Análisis Territorial, México. Av. Prol. Alcalde 1351, edificio C, 1er. piso, col. Miraflores, c. p. 44270, Guadalajara, Jalisco, México.

2 Universidad de Guadalajara, Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, Departamento de Geografía y Ordenación Territorial, México. Avenida de Los Maestros y Mariano Bárcena, s/n, puerta 3, Zona Centro, c. p. 44060, Guadalajara, Jalisco, México

3 Ortega Valcárcel. Los horizontes.

4 Su nombre se escribe indistintamente José María o abreviado, José Mª. Aquí evitaremos la abreviación.

5 Schlögel, En el espacio.

6 Lacoste, La geografía, pp. 7-8.

7 González Claverán, La expedición.

8 Hay controversia al respecto; otras fuentes afirman que nació en 1865.

9 Cárdenas, San Blas de Nayarit, p. 117.

10 Para abundar sobre los tiempos de transición que vivió Narváez, véase por ejemplo Olveda, “De la insurrección”.

11 Para valorar mejor estas travesías, tómese en consideración que un viaje entre Veracruz y Cádiz tardaba aproximadamente tres meses.

12 González Claverán, Malaspina, pp. 18-19.

13 González Claverán, Malaspina, p. 18.

14 El puerto de San Blas comenzó a formalizar su establecimiento en 1769 para prestar auxilio “a los presidios y misiones de California”, además de que debía servir de base militar para vigilar y repeler cualquier intento de invasión. Las condiciones malsanas del lugar obligaron a cambiar su asentamiento en 1773. González Claverán, La investigación, p. 79.

15 Cárdenas, San Blas de Nayarit, p. 117.

16 Ver “Causa mandada formada por el brigadier de los Reales Ejércitos en Jefe del de reserva don José de la Cruz el 8 de febrero de 1811 sobre la capitulación y entrega del Puerto de San Blas por don José Lavayen al cura don José María Mercado; fiscal don Pedro Celestino Negrete, escribano don Luis García de Aguirre”, en Cárdenas, San Blas de Nayarit, p. 117. Asimismo, ver Torre Villar, “Capitulación”.

17 Agraz, Un gaditano, p. 34.

18 Covarrubias, Jalisco, p. 13.

19 Agraz, Un gaditano, p. 38.

20 Agraz, Un gaditano, pp. 38-39.

21 Agraz, Un Gaditano, p. 40.

22 Humboldt, proveniente de Guayaquil, llegó a Acapulco el 22 de marzo de 1803 y dejó el territorio nacional por Veracruz el 7 de marzo de 1804. Hizo diversos trayectos, entrevistas y mediciones; nunca estuvo por la Nueva Galicia, pero recogió noticias de ella. Publicó, entre otras obras, el Atlas geográfico y físico del virreinato de la Nueva España (1811) y el Ensayo político del virreinato de la Nueva España (1811).

23 Menéndez, Descripción.

24 Gutiérrez, Libro de la razón, p. 180.

25 Éste es sin duda un antecedente del “Plano de la laguna de Chapala y canal trazado para unirla con la ciudad de Guadalajara. Levantado en cuanto a la laguna por Narváez y en cuanto al canal por Samuel L. Trant. Reducido y combinado por M. Otero”.

26 Gutiérrez, Libro de la Razón, p. 194.

27 ahmg, “Salvador López García”, Archivo Histórico. Censos-2, 1813-1814. Antiguo paquete 28, legajo 2. 139 fojas. Se respetó la grafía.

28 Victoriano Roa fue director de la Gaceta del Gobierno del Estado de Jalisco (1822), secretario interino de los gobernadores Luis Quintanar Bocanegra y Ruiz y Prisciliano Sánchez (1824), oficial mayor interino (1827), director del Banco de Avío en la ciudad de México (1831), encargado de El Mosaico Mexicano (1836) y redactor de El Siglo xx (1841).

29 Roa, Estadística, p. 9.

30 Roa, Estadística, p. 10.

31 Colección de los Decretos, t. i.

32 A partir de entonces y hasta 1914, el territorio del estado de Jalisco se dividió bajo el siguiente esquema jerárquico: el estado en cantones, éstos en departamentos; los departamentos, a su vez, en municipalidades, y éstas en comisarías, había políticas y de policía.

33 En http://www.garylittle.ca/maps-historic/narvaez.html

34 Hay una reproducción a color y de tamaño original de este mapa en la recepción del Royal LePage Sunshine Coast Office, en Sechelt, Columbia Británica. Las longitudes están tomadas a partir de la longitud occidental del meridiano de San Blas, y en recuadros dentro del mapa se ilustran a mayor tamaño áreas cuyos nombres resultan ilegibles en su mayoría, pero se aprecian los de algunas advocaciones de la Virgen.

35 mmoyb, Número de clasificación 586-OYB-7235.

36 mmoyb, Número de clasificación 3132-OYB-7235.

37 En http://bibliotecadigital.rah.es/dgbrah/i18n/consulta/registro.cmd?id=12493

38 bpej, arang, mp, 1, caja 2, inv. 41.

39 Agraz, Un gaditano, p. 34. Datos y documentos que seguramente también empleo Roa para publicar la Estadística de Jalisco en 1825.

40 bpej, arang, Ramo Civil, caja 386, exp. 18, progresivo 5986.

41 Se conoce de esta manera a los lugares más profundos en los ríos o zonas costeras, aptos para espera de los buques.

42 Además de la infraestructura portuaria ya instalada en San Blas, alude a su defensa diciendo que “su fuerza actual consiste en un bergantín del porte de dieciséis cañones, una lancha cañonera del calibre de a 23, tres o cuatro embarcaciones menores para servicio del puerto y dos baterías situadas, una a la parte del oeste del puerto sobre una altura de 50 a 60 varas sobre el nivel del mar con unas quince piezas de artillería del calibre de 12, 18 y 24, y la otra a la parte de sur a flor del agua, con tres piezas de 24, cuyos fuegos se cruzan con los del primero y defienden perfectamente toda la rada y sus costas laterales”. Agraz, Un gaditano, p. 35.

43 Orozco y Berra, Apuntes, p. 352.

44 En http://atlas.nmhum.org/atlas.php?gmap=24.

45 mmob, número de clasificación 1771-oyb-7235.

46 mmob, parciales 723, varilla oybpar72301, número de clasificación 250-oyb-723-A.

47 mmoyb, Número de clasificación 3147-oyb-7233.

48 Encargado de la Secretaría de Guerra y Marina siendo a la vez ministro de Hacienda mientras restablecía su salud el titular, general Manuel Gómez Pedraza.

49 Agraz, Un gaditano, p. 42.

50 mmoyb, número de clasificación 267-oyb-7275.

51 López Cotilla, Noticias, p. 12.

52 mmoyb, número de clasificación 262-OYB-723-B.

53 López Cotilla, Noticias, p. 12.

54 García Cubas, Atlas. Aquí vale decir que las fuentes consultadas por Antonio García Cubas para su obra documentan una camada de exploradores, geógrafos y cartógrafos contemporáneos de Narváez que observaron y representaron un territorio que les fue asignado o que eligieron para desarrollar su obra.

55 bpej, arang, ramo fiscal, libro 1853, año de 1825.

56 Orozco y Berra, Apuntes, p. 344.

57 Agraz, Un gaditano, p. 48.

58 Palacio Legislativo del estado de Jalisco, Biblioteca Valentín Gómez Farías, Libro de Actas Taquimecanográficas, t. xii. 1-ene, 23-dic. 1844, sesión del 27 de abril de 1844, no paginado.

59 Agraz, Un gaditano, pp. 48-49.

60 Los giros “representan cambios radicales respecto […] del concepto de espacio que da sustento a las diversa aproximaciones”. Lindón y Hiernaux, Los giros.